En el documental, Libraries of the future, publicado por el Joint Information Systems Committee (JISC) del Reino Unido, se plantean asuntos cruciales acerca del futuro de las bibliotecas y los bibliotecarios. Tanto los usuarios como los bibliotecarios entrevistados coinciden en que las tecnologías de la información están cambiando el perfil del quehacer bibliotecario. Sin embargo, de momento, no parece tratarse de que se eliminen los recursos informativos más tradicionales, ni de que se destruya la información menos reciente, sino de que se agilice la búsqueda y la recuperación de la información, valiéndose, tanto de los medios impresos como digitales. Por otra parte, sí se hace imperante que las bibliotecasse transformen en lugares más amigables, en los que quepan, tanto los espacios para el estudio y la meditación silenciosa, como para la discusión y el ocio.
No hay que perder de vista, sin embargo, de que esta transformación sólo es posible en los países que pueden costear estas tecnologías. La realidad es que la mayoría de los habitantes del Mundo no pueden darse ese lujo. Por eso, si los especialistas en la organización de la información creen verdaderamente en el derecho a la información, y no quieren hacerle el juego al capitalismo puro y duro, no deben apoyar desmedidamente las iniciativas y las empresas que promueven la desaparición de los recursos informativos que no requieren el uso de computadoras y otros sucedáneos.